Lo dicho: seguimos recomendando libros ideales para el invierno. A veces apetece un buen thriller que devorar, en otras ocasiones una historia de fantasía que te transporte a otro universo y hay momentos en los que uno necesita mantener caliente el corazón. Ahí entra Tú y yo después del invierno, el segundo de los libros que Laia Soler ambientó en Valira. Es nuestra recomendación literaria de la semana y vamos a contar por qué.
Historia y sinopsis de Tú y yo después del invierno

Me quiere, no me quiere… Todos hemos recurrido alguna vez a una margarita buscando respuesta a la más eterna de las preguntas. A Erin no le hace falta preguntar a una flor, porque tiene un árbol mágico en el jardín, un haya que siempre ha guiado todas sus decisiones. Un oráculo que nunca falla. Sin embargo, en el fondo de nuestro corazón, todos lo sabemos. A la hora de la verdad, de nada sirven las margaritas ni los árboles mágicos. Cuando aparece el amor, no hay más remedio que cerrar los ojos y saltar al vacío… o salir huyendo.
Bajo esta premisa, ambientado en un pueblo de montaña en pleno invierno, con sus costumbres, sus tradiciones y sus formas de vida, Tú y yo después del invierno sacude al lector gracias a la pluma de Laia Soler y a la historia profunda narrada con tanta delicadeza que hace creer en la magia. En la magia de los árboles mágicos, y también en la magia de las personas.
Tú y yo después del invierno, ¿dónde estaremos tú y yo cuando las nieves se derritan?, es un libro sobre el amor, el desamor, la familia, el compromiso con uno mismo, el miedo. Los personajes tienen vida propia, la narración es natural y precisa, bonita en su justa medida, siempre real. No decepcionará a quien busque un libro cálido para estos meses de invierno.
Cuándo recomendamos leerlo
Cuando apetezca un libro sencillo y bonito
Sin más. Tú y yo después del invierno no necesita diferenciarse en su sinopsis, y sobra decir que cada libro tiene detalles que lo convierten en único, pero lo más importante de esta obra de Laia Soler es que está tan bien escrito que no necesita de nada más para no querer soltarlo. No se necesita ningún misterio, no hacen falta giros de guion. Solo el deseo de pasar una tarde tranquila leyendo un libro sencillo y bonito.