Sólo dos años después de Primos, una de esas películas que marcan generaciones, Daniel Sánchez Arévalo regresó a la gran pantalla con otra gran película que tomaba un hecho que marcó muchas generaciones para construir una de sus películas más redondas. La gran familia española es una película fantástica, una de esas comedias románticas que puedes ver decenas de veces, solo o acompañado, y seguir disfrutando. Por eso es nuestra recomendación de hoy.
Historia y sinopsis de La gran familia española
Es 7 de julio de 2010 y España juega la final del mundial de fútbol de Sudáfrica contra Países Bajos. Sólo los más creyentes hubieran imaginado que el país entero quedaría paralizado por un evento así. O, al menos, casi todo el país, porque en la finca de los hermanos Adán, Benjamín, Caleb, Daniel y Efraín se va a celebrar una boda. La de Efraín, el menor de ellos, que se casa con tan solo 18 años con la joven con la que se comprometió en la escuela. En este día tan especial para todo un país, todos ellos parecen enfrentarse también al partido más importante de sus vidas.
Una de las virtudes de La gran familia española es que nunca da la sensación de estar tomándose demasiado en serio a sí misma y, al mismo tiempo, apunta hacia direcciones que el espectador sí entiende con seriedad. No se reflexiona largo y tendido sobre el amor, pero los actos de sus personajes hablan por sí solos. No se busca la lágrima, pero generalmente la consigue, en buena medida porque, he aquí la segunda virtud, esta no es sólo una película sobre dos (o más) personas enamorándose (o desenamorándose).
Es también una película familiar. Como decíamos con Una cuestión de tiempo, lo romántico tiene una gran cabida, es un pilar básico y fundamental, pero hay muchas clases de amor y La gran familia española explora varios tipos. Y es, además, profundamente divertida.
Cuándo recomendamos ver La gran familia española
Cuando apetezca una película de lo más coral
La gran familia española aborda, como decimos, numerosos temas. Desde las relaciones fraternales, hasta la salud mental, pasando por la pérdida de un ser querido. Nunca desde el drama, siempre hay algún alivio cómico que lo hace, de hecho, todo bastante divertido. Los numerosos personajes, lo bien perfilados que están, y los diferentes temas a los que se enfrentan hacen de esta película una película de comunidad. Una película de familia, de hecho.
Cuando apetezca reírse (en plan: reírse)
Tienes que entrar en ese humor, tienes que congeniar con ese humor, pero si entras y congenias, La gran familia española es una película tremendamente divertida, con escenas en las que la carcajada se respira sola. Daniel Sánchez Arévalo tiene muy pillado el punto a este tipo de humor que ya se disfrutó en Primos y no es que La gran familia española sea una réplica, ni mucho menos, es que mantiene ese tono.
Cuando apetezca un reparto de campeonato
Empezando por Antonio de la Torre, continuando con Verónica Echegui, Quim Gutiérrez, Miquel Fernández o Patrick Criado, solo para concluir con Roberto Álamo que, de hecho, se llevó un Goya en la categoría de Mejor Actor de Reparto, el reparto al completo está sensacional, en un momento de gracia y (hay que decirlo) en su pico de belleza, todos ellos. Un reparto de campeonato (perdón por la broma futbolera).