Entre juvenil y adulta, sangrienta y cruel, Romancero es la nueva propuesta de terror de Prime Video. Supone el estreno fuera del videoclip de Tomás Peña, al que acompaña en el guion Fernando Navarro, conocido por Anacleto: Agente secreto, Venus o Matadero. La serie sigue a dos jóvenes, Jordán y Cornelia, encarnados por Sasha Cócola y Elena Matic. Él vive en una familia paupérrima y es maltratado, ella es una vampiresa. Ambos no tienen dónde ir o qué perder. Por eso se unirán en una Andalucía oscura.
Lo mejor de Romancero
Tomás Peña y Fernando Navarro son capaces de crear un ambiente convincente en lo tocante al thriller. Para ello juegan con una España cañí, que se siente pasada. Sin embargo, no está tan alejada en el tiempo como podría parecer. El estilo Stranger things es obvio, combinando en este caso terror y fantasía con investigación. También hay adultos metidos en una aventura de libertad adolescente.

Sin llegar a La isla mínima, es inevitable acordarse de ella al ver Romancero. Se traslada al otro extremo de Andalucía, a Almería, pero consigue mostrar un ambiente en donde sigue habiendo lumpen y desigualdades masivas. Un espacio donde el abuso puede llegar desde cualquier lado.
Al tiempo, la noche en que sucede todo aporta una oscuridad continua típica de las ficciones vampíricas. Se genera así un espacio idóneo para la sordidez que despliega una y otra vez Romancero. Porque no pestañea a la hora de mostrar gore, sangre, ejecuciones y violencia. Ese aura es lo mejor de la serie de Prime Video.
Lo peor de Romancero
Hay diferentes aspectos que lastran severamente a la ficción. En primer lugar, la forma narrativa elegida es demasiado fragmentada. Lo poderoso de mostrar los hechos de una sola noche es el mismo que tenía 24. Por ello, desmenuzar la línea temporal no le sienta nada bien. De hecho, incluso hay momentos de confusión. Esto ocurre especialmente entre el primer y segundo episodio.

Además, el tono es sumamente grave. En principio, no es un problema para una ficción tan dramática. El problema es cuando Romancero se pone tan circunspecta que genera casi parodia. Se echan de menos alivios cómicos, sobre todo cuando se aborda la Españita más cañí. Como tantas series de Netflix, usa montajes con canciones viejunas españolísimas para molar. La fórmula va ya justa de fuerzas. También como esas producciones, estrena de golpe, lo que resta interés a cualquier tipo de cliffhanger intermedio.
Por último, los villanos son excesivamente genéricos. Los policías pasan, porque Ricardo Gómez y Willy Toledo están a la altura de su reto. Pese a que caigan en la caricatura, sobre todo al principio, su máscara se sostiene. Mucho peor lo lleva la lideresa de la secta cazavampiros. El tono serio mencionado le sienta horriblemente mal.
Para fans, una amalgama de referencias actuales y clásicas
Los creadores de Romancero saben muy bien en dónde fijarse para llevar a cabo su serie. Algunas resultan mucho más superficiales de lo que pretende la ficción. Sin ir más lejos, la inspiración de Lorca. Hay caballos, guardias civiles y gitanos, pero no trascienden más allá de ideas primigenias a la hora de plantear el todo. La Andalucía negra recuerda a la también señalada La isla mínima. El culto religioso bebe de realidades como las del Palmar de Troya.

La mencionada Stanger things es una referencia directa. Colores, protagonistas y hasta la pareja de personajes de Willy Toledo y Belén cuesta, una versión chunga de Hopper y Joyce. Ciertos montajes, musicales en especial, dejan ver la huella del estilo Netflix de thriller, como el de El cuerpo en llamas.
Lo vampírico está representado a su modo. Cornelia es una niña chupasangres. Déjame entrar o Entrevista con el vampiro son ficciones de las que bebe. En cuanto al físico y al estilo de monstruo, es muy 30 días de oscuridad.

En definitiva, Romancero apunta maneras pero no llega a romper el molde
Con un director novel en la ficción audiovisual y un guionista veteranísimo, Romancero consigue entretener. Sin embargo, su excesiva gravedad en el tono, un montaje enrevesado y unos villanos muy por debajo de lo esperado bajan la calidad global. No hacen de la serie de Prime Video algo infumable, pero sí que reducen algo que podría ser notable a un aprobado justo.